El obispo de la diócesis de SFM, monseñor Fausto Ramón Mejía Vallejo afirmó COVID-19 permitió la unidad familiar

El obispo de la diócesis local, monseñor Fausto Ramón Mejía Vallejo afirmó aquí que el COVID-19 o coronavirus ha permitido que surja la verdadera unión entre los hogares dominicanos.

Al participar por primera vez en público luego de rebasar la pandemia, el obispo francomacorisano indicó que estábamos viviendo en un mundo muy alejado de los principios cristianos.

“Ojalá que después de esta experiencia tan dolorosa, aprendamos esta gran lección, ya que esta pandemia nos ha puesto a todos chiquiticos, ya no hay pobres ni ricos, ni santos ni pecadores, nos ha puesto a todos muy chiquitos e indefensos”, subrayó monseñor Mejía Vallejo al pronunciar la homilía en la catedral Santa Ana el pasado domingo, día nacional de oración para pedir el cese del COVID-19.

Indicó que el COVID-19 tenía que venir para que despertara entre los seres humanos el sentido profundo de la humildad y la sencillez.

“Los cristianos debemos comprender que se hace necesario estar más cerca de nuestro Señor Jesucristo en tiempos de grandes dificultades como los que estamos viviendo en todo el mundo actualmente”, puntualizó monseñor Mejía Vallejo.

Reconoció la gran labor que vienen realizando los médicos, enfermeras y otro personal de apoyo en los hospitales y centros de salud privados

para salvar vidas.

Durante el acto religioso, el obispo local estuvo acompañado del obispo emérito monseñor Jesús María de Jesús Moya y los curas Isaac García y Oscar Peña.

Esta provincia fue la primera donde se produjo el contagio comunitario del COVID-19 en la República Dominicana.