El laboratorio Moderna de EE.UU. entra en la fase final de su vacuna contra el covid-19 con la participación de más de 30.000 voluntarios

En las últimas semanas más de 150.000 estadounidenses demostraron su interés en participar en los ensayos. El virólogo Larry Corey, quien supervisa los sitios de estudio, afirma que estos deben ser «multigeneracionales» y «multiétnicos».

Este lunes 27 de julio dio inicio la tercera fase de ensayos clínicos de la vacuna contra el nuevo coronavirus en la que está trabajando la compañía biotecnológica estadounidense Moderna Inc., junto a los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU.
Según informa la agencia AP, en esta recta final del medicamento más de 30.000 voluntarios se someterán a las pruebas. La vacuna, denominada mRNA-1273, será suministrada de manera aleatoria, en dosis de 100 microgramos; los pacientes serán elegidos al azar para recibirla o para que se les suministre una sustancia farmacológicamente inerte (placebo) en calidad de control. Después de dos dosis, los científicos prestarán atención a ambos grupos para determinar cuál de ellos registra más infecciones en medio de su rutina diaria, especialmente en áreas donde el covid-19 aún no se ha propagando sin control, explica el medio.

Moderna Inc. afirma que la ciudad de Savannah (Georgia) es la primera de más 80 localidades en todo el país donde tendrán lugar las pruebas. El virólogo Larry Corey, quien supervisa los sitios de estudio, detalla que en las últimas semanas más de 150.000 estadounidenses demostraron su interés en participar en los ensayos y afirma que estos deben ser «multigeneracionales» y «multiétnicos». Hace hincapié en la inclusión de negros e hispanos, ya que estas son «poblaciones muy afectadas» por la dolencia.
El Gobierno de EE.UU. pondrá en marcha un plan de pruebas como este cada mes hasta otoño próximo, cada uno con unos 30.000 voluntarios nuevos. Esta estrategia, además de buscar evaluar la efectividad del tratamiento y verificar su seguridad, permitirá a los expertos comparar eventualmente todas las vacunas.
Las conclusiones de estos estudios que está desarrollando EE.UU. tomarán meses en llegar, así como los de otros países que participan en la carrera biológica, como China, Francia, Alemania y Rusia, entre otros. No obstante, los gobiernos de varias naciones están tratando de almacenar millones de dosis de los principales candidatos para intentar acelerar la inmunización de la ciudadanía apenas las entidades reguladoras aprueben los medicamentos. De cualquier modo, las primeras dosis estarán reservadas para la población con mayor riesgo de contraer la infección.

Stephen Hoge, presidente de Moderna, afirma que desde la empresa se sienten «cautelosamente optimistas» acerca del funcionamiento de la vacuna y creen que «hacia el final del año» habrá datos para demostrarlo.
La vacuna de Moderna representa el ARN del virus. En la mitad de los participantes en la primera fase generó la capacidad de neutralizar el virus, mientras que durante la fase 2 todos los vacunados presentaron la capacidad de neutralizar más del 80 % de este en el plasma de la sangre. Este nivel correspondía con el de las personas recuperadas del covid-19. Además, se observó la respuesta de las células T, que ayudan a proteger el organismo de las infecciones induciendo una respuesta inmune celular.
Sin embargo, a día de hoy la comunidad científica no sabe qué concentración de anticuerpos es necesaria para hablar sobre la inmunidad al covid-19 o al menos una lucha eficaz del organismo contra el virus. Además, se ha determinado recientemente que su concentración disminuye rápido con el tiempo, y no se sabe si este hecho puede influir en la resistencia del organismo y, por lo tanto, en la eficacia de una vacuna.