Coronavirus en Italia: bajó la cifra de muertos, contagios e internaciones pero aún así se registraron 433 fallecimientos en 24 horas

Los fallecidos en Italia con coronavirus son ya al menos 23.660 , tras registrarse 433 nuevas muertes en las últimas 24 horas, una cifra en leve descenso, según los datos difundidos hoy por la Protección Civil.

Los casos totales de contagios desde que se detectó el brote en este país el 21 de febrero se sitúan en los 178.972 , lo que supone un aumento de 3.047 infecciones en las últimas veinticuatro horas, una cifra algo menor a la de los últimos días.

Mientras, el número de hospitalizados sigue disminuyendo. También mejora la situación en las unidades de cuidados intensivos, que tienen a 2.635 pacientes, 98 menos que el sábado, lo que permite disminuir la presión sobre los hospitales.

En cuanto a recuperados hay 47.055 en total, de los cuales 2.128, se han contabilizado en las últimas 24 horas. En total, se han realizado 1.356.541 pruebas.

Hacia la “Fase 2”

Con el descenso de los contagios, el Gobierno de Italia trabaja en un programa nacional que permita la reanudación de “buena parte” de la actividad productiva e industrial tras el 3 de mayo, cuando expira el decreto que confinó el país para contener la pandemia del coronavirus.

El primer ministro Giuseppe Conte se reunió hasta la noche del sábado con el comité técnico-científico y de expertos económicos y sociales para analizar cómo afrontar la conocida como “Fase 2”, la reapertura gradual del país.

Se trabaja en un “programa nacional que permita una reanudación de buena parte de las actividades productivas en condiciones de máxima seguridad”, según indican fuentes del Ejecutivo.

El primer ministro italiano Giuseppe Conte (REUTERS/Remo Casilli/archivo)
El primer ministro italiano Giuseppe Conte (REUTERS/Remo Casilli/archivo)

Estos planes integrarán “una gestión organizada y coordinada de las actividades industriales, logísticas y de transportes” que tendrá en cuenta la curva epidemiológica.

Las fuentes insistieron en que el bloqueo del país expira el 3 de mayo, tal y como consta en el decreto del Gobierno, y no se prevé ningún cambio antes, tal y como venía vaticinando la prensa.

“Los efectos positivos de la contención del virus y de mitigación del contagio empiezan a verse pero no son suficientes para permitir una aligeración de las obligaciones actuales y una bajada de atención”, señalan.

Conte aseguró en sus redes sociales que de cara a la “Fase 2” se están estudiando la implementación de hospitales únicamente dedicados a la COVID-19 y el uso de aplicaciones tecnológicas y test para contener la pandemia y evitar eventuales repuntes en futuro.

LA PETICIÓN DE LAS REGIONES ITALIANAS

El primer ministro también se reunió por videoconferencia durante la pasada noche con los representantes de las regiones italianas, que pidieron “líneas guía nacionales” para gestionar de una forma “coordinada y uniforme” la reanudación de la economía e industria.

Este encuentro llega tras las divergencias entre algunas regiones del próspero norte y del sur, más pobre pero mucho menos afectado por la pandemia: el industrializado Veneto pide desbloquearlo inmediatamente, mientras que Campania avisa de que prohibiría la entrada de norteños al temer un repunte de los contagios.

Un hombre en la terraza de su casa en Nápoles (REUTERS/Ciro De Luca)
Un hombre en la terraza de su casa en Nápoles (REUTERS/Ciro De Luca)

La Conferencia de las Regiones y las Provincias Autónomas entregó a Conte un documento para la “Fase 2” y, a este respecto, consideran “necesario posponer, respecto a la primera fase de la reapertura, la movilidad entre regiones”.

Por otro lado piden instrucciones armonizadas a nivel nacional para al reapertura pero que al mismo tiempo dejen a las regiones autonomía para gestionar sus respectivas singularidades.

Por ejemplo, creen que los dispositivos de seguridad, pruebas o aplicaciones de trazado de contactos deben ser “homogéneos en todo el territorio nacional para evitar confusión” y distribuir entre la población mascarillas y guantes, que deben ser “obligatorios”.

Plantean que se gradue la apertura de fábricas, se reorganice la movilidad de la población en el transporte público, se tomen medidas para garantizar la separación social o se ordenen los horarios laborales para evitar aglomeraciones.